Normas de etiqueta
May 13th, 2007 by adminEl buen aficionado al cigarro puro debe tener siempre en cuenta a los que no lo son y ahorrarse el calificativo de zafio e irrespetuoso. Para evitarlo siga los consejos de Marvin R. Shanken, en su magnífico libro “Puros, manual para sibaritas”:
El aficionado entre no fumadores:
La regla de oro es no compartir el humo de su puro con quien no sepa apreciarlo. A parte de esta regla evidente, tenga en cuenta que desde noviembre de 1999 está prohibido fumar en lugares públicos. Esto no obstante, recuerde: 1º.- que no debe fumar en ascensores, vestíbulos u otros lugares cerrados; 2º.- si fuma en un lugar público con buena ventilación y donde no esté prohibido, pero alguien se queja con educación, le resultará más fácil cambiar de lugar que defender sus derechos; 3º.- en casa, hay que vaciar los ceniceros y ventilar la casa, a fin de evitar el olor rancio que dejan las colillas y las cenizas; 4º.- debe cuidar su ropa, ya que los puros, una vez fumados, la impregnan de un fuerte olor.
El aficionado entre otros aficionados:
Entre aficionados, las normas de buen gusto son: 1º.- no se ofrece una ronda de puros, al igual que una de cigarrillos; 2º.- nunca eche el humo hacia otra persona, aunque sea hacia otro aficionado; 3º.- devuelva al momento el cortapuros y/o encededor que le presten; 4º.- no ofrezca a nadie un puro ya cortado sin su consentimiento, (el corte es un asunto muy personal); 5º.- no se ofrezca a dar fuego a nadie si no se lo solicita (el encendido es algo tan personal como el corte); 6º.- no dé por hecho que debe dar lecciones a una mujer, solo por serlo, hay verdaderas expertas. 7º.- si quiere retirar la anilla del puro, no lo haga hasta que llegue al último tercio; 8º.- nunca coja un puro de un humidor si no se lo han ofrecido, trate el humidor ajeno como con el mismo respeto y discrección que merecen un diario personal o una caja fuerte; 9º.- en los círculos de fumadores, “sírvase usted mismo” significa “coja uno”, no se llene los bolsillos a menos que se le invite a hacerlo; 10º.- experimente, si viaja a un lugar donde elaboran puros, pruébelos aunque lleve consigo su marca favorita (si quiere llevarse a casa unas cajas, pregunte cuantas puede pasar en la aduana sin problemas); 11º.- en los nacimientos de sus hijos, sea generoso y reparta los puros con orgullo; 12º.- los puros explosivos son una broma de muy mal gusto, no caiga en esa bajeza y aléjese de quien lo haga.
Fiestas de Coctel y oficinas:
En las fiestas de coctel, fumar un cigarro puede destruir toda semblanza de urbanidad y comportamiento comedido.
Mientras más grande es el cigarro, más numerosas serán las objeciones. Sin embargo, la aceptación o rechazo de los cigarros depende del país, la cultura y el ambiente donde se fume el cigarro. Muchas embajadas de las principales capitales del mundo reflejan la cultura de su país del modo en que relacionan el uso del cigarro. Algunos embajadores cortésmente ofrecen los mejores cigarros durante una recepción o después de una cena. Empero, otros prefieren tener una atmósfera más austera.
Ahora, en las oficinas….
A menos que sea un Ejecutivo de Plana Mayor y tenga una oficina bastante grande con un buen sistema de ventilación, no sería factible, en la mayoría de los casos, fumar cigarros en la oficina. La vista de un cigarro moverá sus colegas a indagar si usted es un nuevo padre, o si es alguna forma de desafío de su parte. En los Estados Unidos, el cigarro denota poder, individualismo y status social basado en logros económicos. Si su posición en la empresa lo permite, disfrute un cigarro con la consideración que merecen sus colegas y empleados.
Banquetes y Bodas:
Fumar cigarros en forma apropiada durante un banquete, requerirá las mismas observaciones de etiqueta que una cena privada o una comida en un restaurant. Si un orador a de dirigirse a los invitados, puede ser incorrecto aunque la cena haya terminado en deferencia del orador. Que su cigarro pueda encenderse o no, dependerá de la ocasión. El mejor enfoque que se puede dar a la etiqueta es el sentido común. Toma un poco de sentido salvaguardar el confort de otros. Si la ocasión del banquete es de naturaleza profesional o comercial, se recomienda ser precavido. Sin embargo, si el grupo de personas con que se encuentra acepta fumar cigarros como una forma de celebración, entonces definitivamente se escuentra en su elemento con este grupo y puede disfrutar sus cigarros prestando la consideración correspondiente a otros invitados de su mesa.
Fumar cigarros en recepciones nupciales parece ser aceptado y hasta se aprueba, más que en cualquier otra ocasión. Se han visto personas que normalmente objetan el uso del cigarro, encontrarlo aceptable y no decir una palabra al respecto. Su aquiescencia se debe quizás a la ocasión especial. De modo que parece que la aceptación o rechazo al cigarro depende de la ocasión en que se fume. El nivel de tolerancia parece aumentar durante ocaciones como bodas, celebraciones de éxito y ascensos, victorias en los deporte y el nacimiento de un niño; mientras que las ocasiones no festivas parecen acarrear una actitud más seria, austera y menos tolerante hacia el hábito de fumar cigarros.
Protocolo y cigarros:
Cuando hablamos de protocolo, lo primero que nos viene a la mente es formalidad, y las cortesías usuales que conforman el código de urbanidad internacional. Aunque nos gusta identificar el protocolo en términos universales, nos damos cuenta que existen distintas observancias e interpretaciones del mismo, dependiendo del medio ambiente y características culturales del país donde se observe.
Los modales de mesa, para bebidas alcoholicas o fumar cigarros difieren de un país a otro, dependiendo de las costumbres de la localidad.
Etiqueta y puros:
Hoy en día, fumar puros en restaurantes puede ser más problemático que el placer que pueda obtenerse del mismo.
Los propietarios de restaurantes viven constantemente atormentados entre servir a los fumadores de puros y el temor de perder aquellos clientes opuestos al uso de puros en restaurantes. En la mayoría de los casos apoyan a los últimos. Además muchos fumadores de puros poco considerados y desafiantes han empeorado las cosas. La mejor política es llamar al restaurante con antelación y averiguar si permiten fumar puros. Si las mesas están muy juntas, si su compañero de mesa objeta, y si el medio ambiente puede ser perturbado, entonces guarde su puro para más tarde cuando esté a solas en su casa.
Si desea fumarse un puro en un restaurante y las condiciones lo permiten, lo correcto es esperar a que los otros comensales terminen de comer. Lo primero que debe hacer es, preguntar al camarero si se permite fumar puro.
El siguiente paso sería preguntar a sus acompañantes de mesa y la mesa cercana si les molestaría si usted fumase. Las respuestas le sorprenderían. La gente agradece su consideración y en vez de negarse, le dirían que lo hiciese. Sin embargo, si objetan, debe ser considerado y abstenerse. Su consideración evitará confrontaciones innecesarias.
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