Conservacion de un cigarro
May 13th, 2007 by adminLos puros selectos deberían tratarse como los mejores vinos, ya que son igualmente sensibles al entorno. En realidad, son los frutos maduros de una combinación rigurosamente controlada de temperatura y humedad. Los puros son biológicos y no sobreviven bajo condiciones adversas a la planta de tabaco que fueron en su día; por eso deben conservarse en condiciones parecidas al las que tuvo el tabaco durante su cultivo, fermentación y su torcido. Los puros, quizás los objetos más preciosos, deben guardarse en un lugar oscuro y con menores variaciones climáticas posibles, es decir, en un humidor. En el interior de un humidor existe un microclima, en el que el grado de humedad no es uniforme, pese a los orificios o ranuras dispuestos para que circule el aire y no se deformen las tablillas y los contrachapados; todo esto permite “gestionar” su humidor, colocando los puros más secos lo más alejado posible de la fuente de humedad para que se hidraten lenta y uniformemente.
La conservación de los puros es una de las claves de la experiencia de fumar e influirá decisivamente en el tiro, el sabor y la combustión. En realidad, el mayor problema que encontrará para conservar sus puros será el de poder estabilizar la temperatura entre 16º y 18º, ya que los humidores no contienen un mecanismo destinado a tal fin, como en el caso de las cavas. Esto no obstante, debe tener claro que un humidor es una sabia inversión, que le compensará con un buen mantenimiento de sus puros.
¿Qué es un humidor?: es una caja o un recipiente que, aunque cerrado, se construye para permitir una mínima ventilación, y está dotado de un dispositivo para mantener en su interior una humedad relativa constante y un mecanismo que mide la humedad, llamado higrómetro. Por fuera, estará construido como un buen piano: con bisagras y una tapa firme, equilibrada y que no vuelque la caja. También se le conoce con el nombre de humectador.
¿Qué humidor elegir?: 1º.- La capacidad: debe ser adecuado a la cantidad y tamaño de los puros que desee guardar (no tenga en cuenta si está destinado a 50, 100, 150 ó más unidades, puede que sean de vitolas de menor tamaño que las que vd. fuma normalmente). De todas formas, cómprelo de un tamaño algo mayor del que haya previsto en un principio. 2º.- Su construcción: examine si las ensambladuras son perfectas o las esquinas no están bien cuadradas, no lo compre; preste también atención al reborde del cierre y a la tapa, que deben encajar bien, pero no herméticamente (ya que el aire debe renovarse); rechace los que presentan alguna deformación visible. 3º.- El peso: debe estar compensado, una tapa muy pesada puede ser un inconveniente, abierta en exceso arrastraría el cuerpo del humidor desparramando los puros y poco abierta podría pillarle los dedos. 4º.- El higrostato: nos decantamos por la esponja, pero lo importante es que no se olvide de rellanarlo con agua periódicamente.
¿Cómo cuidar su humidor?: solo debe tener en cuenta dos reglas: mantener la tapa o puerta cerradas y rellenar periódicamente el higrostato. Utilice agua destilada, ya que el agua del grifo suele contener sales minerales que pueden alterar las propiedades higroscópicas de su humidor. No lo exponga al sol, sobre el radiador o cerca de un aparato de aire acondicionado; en el primer caso, deformarían la madera en los otros dos, le harían trabajar en exceso para mantener la humedad estable.
Los escarabajos del tabaco: aunque se fumiga durante su elaboración,sus huevos pueden permanecer latentes en el interior y provocar estragos si logran salir del huevo con el calor del humidor. Examine todos los puros para detectar los agujeros y elimine los que están dañados.
Otro problema, el moho: de color verde azulado y aspecto desagradable. Si esto ocurre deberá sacrificar los puros afectados, así como limpiar a fondo y airear el humidor. A veces, como resultado de los aceites que emanan los puros al envejecer, aparecen manchas grisáceas o blanquecinas en la capa. En estos casos, limpie las manchas con un paño suave.
Recuperar sus puros secos: Tras secarse la capa, el capote y las hojas de la tripa, el tabaco requiere tratamientos de terapia intensiva, que no siempre resultan.
En un artículo de Alberto Soria, en mipunto.com, opina que es importante que Ud. no sienta que eso le pasó por descuidado o inexperto. Los cigarros se le secan a todo el mundo. A los fanáticos que compran muchos, a los conocedores que adquieren varias cajas y que siempre comenten un descuido porque el humidor no funcionó, o porque se distrajeron en el viaje, y también a los consumidores regulares porque los persigue la señora o la hija, porque lo pusieron a dieta y también le suspendieron el cigarro, y porque el humidor le quedó pequeño.
Así como no hay conocedor de vinos al que no se le malogre una botella, no hay amante de los puros y habanos que no fume seco. El problema de la humedad es constante en la mayoría de las ciudades. En el Caribe es el fantasma que genera la reposición constante de los inventarios.
Los puristas pacientes recomiendan rechequear el humidor, e intentar con paciencia y delicadeza ir rotando los más secos desde los extremos hacia el centro. Si esto no resulta (como seguramente ocurrirá) un tratamiento de terapia intensiva que el sentido común ha puesto en boga es convertir el baño de su casa en un baño turco dejando la ducha caliente abierta, y los cigarros expuestos para que el vapor los alcance. No funciona. Otro método lógico es ponerlos en la nevera dentro de una bolsa de plástico. No funciona. Meterlos de contrabando en la bata con la que en el gimnasio penetra al sauna, suena también lógico. No funciona.
La forma que mejor me ha resultado a la hora de recuperar un puro seco es la Rothman. Lew Rothman, es un famoso comerciante de puros en Estados Unidos. Esta es su recomendación: Se ponen los cigarros dañados en una bolsa de plástico de cierre hermético, y a ésta se le hacen muchos agujeros pequeños por las dos caras. Después esta bolsa agujereada en que se ha acostado al enfermo, se coloca dentro de otra que contiene una pequeña esponja húmeda (No chorreando agua, sino húmeda). Después de una semana, se abren las bolsas y se colocan los puros o habanos ya hidratados en el humidor. Lo más sensato es que después no espere semanas para degustarlo.
Otras posibilidades de conservación: * en un recipiente de plástico junto con una bolsa de plástico con una esponja o servilleta de papel humedecida dentro. * Los frigoríficos que no producen hielo no son aceptables, pues eliminan la humedad.
Los escarabajos del tabaco:
Serricorne de Lasioderma, mejor conocido como el escarabajo del tabaco, es uno de los mayores enemigos del fabricante, minorista y del aficionado. “Una vez que usted los ve, eso significa generalmente el daño está hecho “, dice Gayle Ridge-ÓConnor, ayudante de entomología en la estación experimental agrícola Asilo-haven-based de Connecticut, que ha estado estudiando los modelos del comportamiento de los insectos por más de 125 años; “solo usted puede matarles y evitar que se vuelvan. ”
Biología del escarabajo: Aunque pueden encontrarse en todo el mundo, solo viven en los ambientes donde la temperatura excede de 65 grados Fahrenheit. Los escarabajos adultos miden entre dos y tres milímetros de largo. Tienen alas y pueden volar; viven un promedio de dos a cuatro semanas. De color pardusco rojo, han serrado las antenas para tocar y oler y les dirigen hacia los hábitats calientes donde jerarquizan y crían.
Como muchos otros escarabajos e insectos en general, los escarabajos del tabaco tienen un ciclo vital de cuatro etapas: huevo, larva, crisálida y adulto; el adulto femenino puede masticar a través del papel o de la hoja del tabaco; pone sus huevos, óvalos blancos, de tan reducido tamaño que el ojo humano no puede detectarlos.
Los huevos, hasta 100 en cada ciclo, eclosionan en el plazo de seis a 10 días, dando a luz a las larvas. Las larvas representan el peligro para el tabaco, ya que necesitan alimentarse y estar a una temperatura conveniente para crecer y convertirse en crisálida y después en adulto.
Blancas, suaves y espinosas, las larvas pueden tener hasta cuatro milímetros de largo. La etapa larval es la fase más larga en la vida del escarabajo, durando un promedio de 6 a 10 semanas. Es seguida por la denominada etapa pupal, de 2 semanas, durante la cual un capullo protector crece alrededor del insecto.
Finalmente, más de 2 meses después de que los huevos se hayan puesto, el escarabajo del tabaco emerge de su capullo para continuar su breve vida como adulto, ya completamente formado.
Siempre se ha creído que los escarabajos del tabaco, solo se alimentan de tabaco; sin embargo, la realidad es que les atraen igual otras plantas y productos alimenticios que se encuentre a la temperatura necesaria. Los escarabajos del tabaco infestan productos, comestibles y no comestibles, tan variados como salvados, las especias ( paprika y coriandro), arroz, productos farmacéuticos, libros, cuero, granos de café, muebles, tapicería, los cacahuetes y levadura.
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