Sancho Panza
May 16th, 2007 by adminPosted in Marcas | No Comments »

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No se conoce el origen de esta marca, pero lo cierto es que en la habilitación de Los Statos de Luxe aparece el nombre de Martínez, Hno. y Cía como los fabricantes de la marca. Los cigarros se elaboran en la fábrica de El Rey del Mundo sita en la calle San Carlos nº 816 de La Habana (allí también se elaboran los puros de La Flor de Cano). Sus cigarros son de sabor agradable, fortaleza media y elaborados con tripa corta (picadura) tanto a mano como a máquina; llevan capa y una hoja de capote. En las Brevas la presentación es igual en ambos casos, sin embargo en los Delirios los mecanizados llevan celofán. |
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La marca Trinidad se comercializó en el año 1998, aunque ya era conocida ya que una variante de cepo 38 ha sido obsequio de protocolo del Gobierno Cubano. La marca trinidad presente un único modelo de cepo 40, el Fundadores (laguito especial), de sabor y fortaleza de media a fuerte. Está elaborado con una selección de las mejores hojas de las vegas de Vuelta Abajo, con un roma, sabor, tiro y combustión tan equilibrados que lo convierten en el mejor exponente de los Habanos medio-fuertes. |
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La marca Troya fue registrada en 1932 por Martínez y Cía; la fábrica estaba situada en calle Real nº 200 de Mariano (La Habana). La imagen de marca es una de las más bellas de su época. Sus cigarros, de tripa corta (picadura), se elaborados a mano y a máquina; llevan capa y una hoja de capote. Comercializa dos modelos: Coronas Club Tubulares (corona) y Universales (petit palma). |
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Los puros selectos deberían tratarse como los mejores vinos, ya que son igualmente sensibles al entorno. En realidad, son los frutos maduros de una combinación rigurosamente controlada de temperatura y humedad. Los puros son biológicos y no sobreviven bajo condiciones adversas a la planta de tabaco que fueron en su día; por eso deben conservarse en condiciones parecidas al las que tuvo el tabaco durante su cultivo, fermentación y su torcido. Los puros, quizás los objetos más preciosos, deben guardarse en un lugar oscuro y con menores variaciones climáticas posibles, es decir, en un humidor. En el interior de un humidor existe un microclima, en el que el grado de humedad no es uniforme, pese a los orificios o ranuras dispuestos para que circule el aire y no se deformen las tablillas y los contrachapados; todo esto permite “gestionar” su humidor, colocando los puros más secos lo más alejado posible de la fuente de humedad para que se hidraten lenta y uniformemente.
La conservación de los puros es una de las claves de la experiencia de fumar e influirá decisivamente en el tiro, el sabor y la combustión. En realidad, el mayor problema que encontrará para conservar sus puros será el de poder estabilizar la temperatura entre 16º y 18º, ya que los humidores no contienen un mecanismo destinado a tal fin, como en el caso de las cavas. Esto no obstante, debe tener claro que un humidor es una sabia inversión, que le compensará con un buen mantenimiento de sus puros.
¿Qué es un humidor?: es una caja o un recipiente que, aunque cerrado, se construye para permitir una mínima ventilación, y está dotado de un dispositivo para mantener en su interior una humedad relativa constante y un mecanismo que mide la humedad, llamado higrómetro. Por fuera, estará construido como un buen piano: con bisagras y una tapa firme, equilibrada y que no vuelque la caja. También se le conoce con el nombre de humectador.
¿Qué humidor elegir?: 1º.- La capacidad: debe ser adecuado a la cantidad y tamaño de los puros que desee guardar (no tenga en cuenta si está destinado a 50, 100, 150 ó más unidades, puede que sean de vitolas de menor tamaño que las que vd. fuma normalmente). De todas formas, cómprelo de un tamaño algo mayor del que haya previsto en un principio. 2º.- Su construcción: examine si las ensambladuras son perfectas o las esquinas no están bien cuadradas, no lo compre; preste también atención al reborde del cierre y a la tapa, que deben encajar bien, pero no herméticamente (ya que el aire debe renovarse); rechace los que presentan alguna deformación visible. 3º.- El peso: debe estar compensado, una tapa muy pesada puede ser un inconveniente, abierta en exceso arrastraría el cuerpo del humidor desparramando los puros y poco abierta podría pillarle los dedos. 4º.- El higrostato: nos decantamos por la esponja, pero lo importante es que no se olvide de rellanarlo con agua periódicamente.
¿Cómo cuidar su humidor?: solo debe tener en cuenta dos reglas: mantener la tapa o puerta cerradas y rellenar periódicamente el higrostato. Utilice agua destilada, ya que el agua del grifo suele contener sales minerales que pueden alterar las propiedades higroscópicas de su humidor. No lo exponga al sol, sobre el radiador o cerca de un aparato de aire acondicionado; en el primer caso, deformarían la madera en los otros dos, le harían trabajar en exceso para mantener la humedad estable.
Los escarabajos del tabaco: aunque se fumiga durante su elaboración,sus huevos pueden permanecer latentes en el interior y provocar estragos si logran salir del huevo con el calor del humidor. Examine todos los puros para detectar los agujeros y elimine los que están dañados.
Otro problema, el moho: de color verde azulado y aspecto desagradable. Si esto ocurre deberá sacrificar los puros afectados, así como limpiar a fondo y airear el humidor. A veces, como resultado de los aceites que emanan los puros al envejecer, aparecen manchas grisáceas o blanquecinas en la capa. En estos casos, limpie las manchas con un paño suave.
Recuperar sus puros secos: Tras secarse la capa, el capote y las hojas de la tripa, el tabaco requiere tratamientos de terapia intensiva, que no siempre resultan.
En un artículo de Alberto Soria, en mipunto.com, opina que es importante que Ud. no sienta que eso le pasó por descuidado o inexperto. Los cigarros se le secan a todo el mundo. A los fanáticos que compran muchos, a los conocedores que adquieren varias cajas y que siempre comenten un descuido porque el humidor no funcionó, o porque se distrajeron en el viaje, y también a los consumidores regulares porque los persigue la señora o la hija, porque lo pusieron a dieta y también le suspendieron el cigarro, y porque el humidor le quedó pequeño.
Así como no hay conocedor de vinos al que no se le malogre una botella, no hay amante de los puros y habanos que no fume seco. El problema de la humedad es constante en la mayoría de las ciudades. En el Caribe es el fantasma que genera la reposición constante de los inventarios.
Los puristas pacientes recomiendan rechequear el humidor, e intentar con paciencia y delicadeza ir rotando los más secos desde los extremos hacia el centro. Si esto no resulta (como seguramente ocurrirá) un tratamiento de terapia intensiva que el sentido común ha puesto en boga es convertir el baño de su casa en un baño turco dejando la ducha caliente abierta, y los cigarros expuestos para que el vapor los alcance. No funciona. Otro método lógico es ponerlos en la nevera dentro de una bolsa de plástico. No funciona. Meterlos de contrabando en la bata con la que en el gimnasio penetra al sauna, suena también lógico. No funciona.
La forma que mejor me ha resultado a la hora de recuperar un puro seco es la Rothman. Lew Rothman, es un famoso comerciante de puros en Estados Unidos. Esta es su recomendación: Se ponen los cigarros dañados en una bolsa de plástico de cierre hermético, y a ésta se le hacen muchos agujeros pequeños por las dos caras. Después esta bolsa agujereada en que se ha acostado al enfermo, se coloca dentro de otra que contiene una pequeña esponja húmeda (No chorreando agua, sino húmeda). Después de una semana, se abren las bolsas y se colocan los puros o habanos ya hidratados en el humidor. Lo más sensato es que después no espere semanas para degustarlo.
Otras posibilidades de conservación: * en un recipiente de plástico junto con una bolsa de plástico con una esponja o servilleta de papel humedecida dentro. * Los frigoríficos que no producen hielo no son aceptables, pues eliminan la humedad.
Los escarabajos del tabaco:
Serricorne de Lasioderma, mejor conocido como el escarabajo del tabaco, es uno de los mayores enemigos del fabricante, minorista y del aficionado. “Una vez que usted los ve, eso significa generalmente el daño está hecho “, dice Gayle Ridge-ÓConnor, ayudante de entomología en la estación experimental agrícola Asilo-haven-based de Connecticut, que ha estado estudiando los modelos del comportamiento de los insectos por más de 125 años; “solo usted puede matarles y evitar que se vuelvan. ”
Biología del escarabajo: Aunque pueden encontrarse en todo el mundo, solo viven en los ambientes donde la temperatura excede de 65 grados Fahrenheit. Los escarabajos adultos miden entre dos y tres milímetros de largo. Tienen alas y pueden volar; viven un promedio de dos a cuatro semanas. De color pardusco rojo, han serrado las antenas para tocar y oler y les dirigen hacia los hábitats calientes donde jerarquizan y crían.
Como muchos otros escarabajos e insectos en general, los escarabajos del tabaco tienen un ciclo vital de cuatro etapas: huevo, larva, crisálida y adulto; el adulto femenino puede masticar a través del papel o de la hoja del tabaco; pone sus huevos, óvalos blancos, de tan reducido tamaño que el ojo humano no puede detectarlos.
Los huevos, hasta 100 en cada ciclo, eclosionan en el plazo de seis a 10 días, dando a luz a las larvas. Las larvas representan el peligro para el tabaco, ya que necesitan alimentarse y estar a una temperatura conveniente para crecer y convertirse en crisálida y después en adulto.
Blancas, suaves y espinosas, las larvas pueden tener hasta cuatro milímetros de largo. La etapa larval es la fase más larga en la vida del escarabajo, durando un promedio de 6 a 10 semanas. Es seguida por la denominada etapa pupal, de 2 semanas, durante la cual un capullo protector crece alrededor del insecto.
Finalmente, más de 2 meses después de que los huevos se hayan puesto, el escarabajo del tabaco emerge de su capullo para continuar su breve vida como adulto, ya completamente formado.
Siempre se ha creído que los escarabajos del tabaco, solo se alimentan de tabaco; sin embargo, la realidad es que les atraen igual otras plantas y productos alimenticios que se encuentre a la temperatura necesaria. Los escarabajos del tabaco infestan productos, comestibles y no comestibles, tan variados como salvados, las especias ( paprika y coriandro), arroz, productos farmacéuticos, libros, cuero, granos de café, muebles, tapicería, los cacahuetes y levadura.
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El buen aficionado al cigarro puro debe tener siempre en cuenta a los que no lo son y ahorrarse el calificativo de zafio e irrespetuoso. Para evitarlo siga los consejos de Marvin R. Shanken, en su magnífico libro “Puros, manual para sibaritas”:
El aficionado entre no fumadores:
La regla de oro es no compartir el humo de su puro con quien no sepa apreciarlo. A parte de esta regla evidente, tenga en cuenta que desde noviembre de 1999 está prohibido fumar en lugares públicos. Esto no obstante, recuerde: 1º.- que no debe fumar en ascensores, vestíbulos u otros lugares cerrados; 2º.- si fuma en un lugar público con buena ventilación y donde no esté prohibido, pero alguien se queja con educación, le resultará más fácil cambiar de lugar que defender sus derechos; 3º.- en casa, hay que vaciar los ceniceros y ventilar la casa, a fin de evitar el olor rancio que dejan las colillas y las cenizas; 4º.- debe cuidar su ropa, ya que los puros, una vez fumados, la impregnan de un fuerte olor.
El aficionado entre otros aficionados:
Entre aficionados, las normas de buen gusto son: 1º.- no se ofrece una ronda de puros, al igual que una de cigarrillos; 2º.- nunca eche el humo hacia otra persona, aunque sea hacia otro aficionado; 3º.- devuelva al momento el cortapuros y/o encededor que le presten; 4º.- no ofrezca a nadie un puro ya cortado sin su consentimiento, (el corte es un asunto muy personal); 5º.- no se ofrezca a dar fuego a nadie si no se lo solicita (el encendido es algo tan personal como el corte); 6º.- no dé por hecho que debe dar lecciones a una mujer, solo por serlo, hay verdaderas expertas. 7º.- si quiere retirar la anilla del puro, no lo haga hasta que llegue al último tercio; 8º.- nunca coja un puro de un humidor si no se lo han ofrecido, trate el humidor ajeno como con el mismo respeto y discrección que merecen un diario personal o una caja fuerte; 9º.- en los círculos de fumadores, “sírvase usted mismo” significa “coja uno”, no se llene los bolsillos a menos que se le invite a hacerlo; 10º.- experimente, si viaja a un lugar donde elaboran puros, pruébelos aunque lleve consigo su marca favorita (si quiere llevarse a casa unas cajas, pregunte cuantas puede pasar en la aduana sin problemas); 11º.- en los nacimientos de sus hijos, sea generoso y reparta los puros con orgullo; 12º.- los puros explosivos son una broma de muy mal gusto, no caiga en esa bajeza y aléjese de quien lo haga.
Fiestas de Coctel y oficinas:
En las fiestas de coctel, fumar un cigarro puede destruir toda semblanza de urbanidad y comportamiento comedido.
Mientras más grande es el cigarro, más numerosas serán las objeciones. Sin embargo, la aceptación o rechazo de los cigarros depende del país, la cultura y el ambiente donde se fume el cigarro. Muchas embajadas de las principales capitales del mundo reflejan la cultura de su país del modo en que relacionan el uso del cigarro. Algunos embajadores cortésmente ofrecen los mejores cigarros durante una recepción o después de una cena. Empero, otros prefieren tener una atmósfera más austera.
Ahora, en las oficinas….
A menos que sea un Ejecutivo de Plana Mayor y tenga una oficina bastante grande con un buen sistema de ventilación, no sería factible, en la mayoría de los casos, fumar cigarros en la oficina. La vista de un cigarro moverá sus colegas a indagar si usted es un nuevo padre, o si es alguna forma de desafío de su parte. En los Estados Unidos, el cigarro denota poder, individualismo y status social basado en logros económicos. Si su posición en la empresa lo permite, disfrute un cigarro con la consideración que merecen sus colegas y empleados.
Banquetes y Bodas:
Fumar cigarros en forma apropiada durante un banquete, requerirá las mismas observaciones de etiqueta que una cena privada o una comida en un restaurant. Si un orador a de dirigirse a los invitados, puede ser incorrecto aunque la cena haya terminado en deferencia del orador. Que su cigarro pueda encenderse o no, dependerá de la ocasión. El mejor enfoque que se puede dar a la etiqueta es el sentido común. Toma un poco de sentido salvaguardar el confort de otros. Si la ocasión del banquete es de naturaleza profesional o comercial, se recomienda ser precavido. Sin embargo, si el grupo de personas con que se encuentra acepta fumar cigarros como una forma de celebración, entonces definitivamente se escuentra en su elemento con este grupo y puede disfrutar sus cigarros prestando la consideración correspondiente a otros invitados de su mesa.
Fumar cigarros en recepciones nupciales parece ser aceptado y hasta se aprueba, más que en cualquier otra ocasión. Se han visto personas que normalmente objetan el uso del cigarro, encontrarlo aceptable y no decir una palabra al respecto. Su aquiescencia se debe quizás a la ocasión especial. De modo que parece que la aceptación o rechazo al cigarro depende de la ocasión en que se fume. El nivel de tolerancia parece aumentar durante ocaciones como bodas, celebraciones de éxito y ascensos, victorias en los deporte y el nacimiento de un niño; mientras que las ocasiones no festivas parecen acarrear una actitud más seria, austera y menos tolerante hacia el hábito de fumar cigarros.
Protocolo y cigarros:
Cuando hablamos de protocolo, lo primero que nos viene a la mente es formalidad, y las cortesías usuales que conforman el código de urbanidad internacional. Aunque nos gusta identificar el protocolo en términos universales, nos damos cuenta que existen distintas observancias e interpretaciones del mismo, dependiendo del medio ambiente y características culturales del país donde se observe.
Los modales de mesa, para bebidas alcoholicas o fumar cigarros difieren de un país a otro, dependiendo de las costumbres de la localidad.
Etiqueta y puros:
Hoy en día, fumar puros en restaurantes puede ser más problemático que el placer que pueda obtenerse del mismo.
Los propietarios de restaurantes viven constantemente atormentados entre servir a los fumadores de puros y el temor de perder aquellos clientes opuestos al uso de puros en restaurantes. En la mayoría de los casos apoyan a los últimos. Además muchos fumadores de puros poco considerados y desafiantes han empeorado las cosas. La mejor política es llamar al restaurante con antelación y averiguar si permiten fumar puros. Si las mesas están muy juntas, si su compañero de mesa objeta, y si el medio ambiente puede ser perturbado, entonces guarde su puro para más tarde cuando esté a solas en su casa.
Si desea fumarse un puro en un restaurante y las condiciones lo permiten, lo correcto es esperar a que los otros comensales terminen de comer. Lo primero que debe hacer es, preguntar al camarero si se permite fumar puro.
El siguiente paso sería preguntar a sus acompañantes de mesa y la mesa cercana si les molestaría si usted fumase. Las respuestas le sorprenderían. La gente agradece su consideración y en vez de negarse, le dirían que lo hiciese. Sin embargo, si objetan, debe ser considerado y abstenerse. Su consideración evitará confrontaciones innecesarias.
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La llama nunca debe tocar el puro; nunca sumerja el pie del puro en la llama ya que si lo hace el tabaco se convertiría en carbono y su sabor a quemado permanecerá desde la primera a la última calada. Tampoco sujete el puro con la boca, manténgalo a una distancia de medio centímetro por encima de la llama y en ángulo de 45 grados. Poco a poco, haga girar el puro hasta que el borde del pie se queme por igual formando un anillo de brasa uniforme; una vez encendido, sople con cuidado hasta que las ascuas se recubran de un círculo de ceniza perfecto.
Ahora, eche ligeras bocanadas y gire el puro justo por encima (no dentro) del extremo de la llama, para encender todo el círculo exterior. Si el puro prende bien, la 1ª calada será la más intensa y gratificante; algunos aficionados, antes de esa calada, suelen soplar brevemente sobre el cigarro para así expulsar el posible mal sabor del encendido, debido al azufre de las cerillas o al gas del mechero. Enhorabuena, ya ha encendido su puro. Con el rito del encendido el fumador muestra su respeto y aprecio, y el puro responde ofreciendo un instante privado de sumo placer.
Las cenizas son una señal sobre algunas de las características de su puro. Un puro que se enrolla bien, puede quemarse despacio y crea una ceniza tiesa entre dos a tres pulgadas de longitud sin doblarse o romperse. Se parece al propio puro excepto en que es gris.
En caso de que la ceniza se queme o se quiebre rápidamente, probablemente no fue enrolado debidamente. Si el color ceniza empieza a variar en tonos más oscuros seguramente la mezcla de la hoja no cumplía estándares normales de calidad.
La calidad del humo no es afectada por la longitud de la ceniza. Un sabor caliente o amargo, o cualquier otro tipo de variaciones que ocurran mientras esta fumando el puro, son indicaciones de calidad pobre, bien sea en la mezcla de la hoja o en el enrollado. Un gran puro de calidad normalmente puede fumarse más allá de la Venda.
A veces, cuando usted fume un puro después de la anilla, el sabor empezará a ser amargo. La mayoría de los expertos recomiendan abandonarlo, pero es aconsejable tener más paciencia, permitir que se queme suavemente en el cenicero apropiado. Un puro bueno puede mantener sus lentas cualidades ardientes de 3 a 5 minutos sin ser resoplado. Bastante a menudo se quemará más allá del alquitrán, resurgiendo su maravilloso sabor original.
¿Qué hacer si el puro se apaga?
A veces, un puro bien encendido puede apagarse mientras lo fuma; esto puede ocurrir si olvida durante algunos minutos darle una chupada. En todo caso, “que no cunda el pánico”, no es un sacrilegio y además, lleva menos tiempo reencender un puro apagado que encender otro nuevo.
Lo primero que debe hacer es sacudir la ceniza y soplar con cuidado para comprobar que el puro está apagado. Si no sale humo, caliente el pie del puro, haciéndolo girar sobre la llama para eliminar el alquitrán y, ahora enciéndalo de nuevo; al encender el borde de la capa, puede que el puro ya haya prendido.
No deje apagar su cigarro para terminarlo al día siguiente, su sabor rancio y su exagerada fuerza le harán olvidar el placer de la velada anterior. Si se ve obligado a encender varias veces el mismo puro, puede que esté mal torcido; tenga en cuenta que los mejores cigarros se elaboran a mano, (no a máquina), con una materia prima que conserva gran parte de su estructura irregular natural; a pesar de que los controles de calidad son rigurosos, puede que llegan al mercado algunos que no estén en las mejores condiciones; no dude en devolver a su proveedor cualquier puro mal torcido, seguramente se lo cambiará sin problemas. Otra posibilidad, es que su puro se apague por un exceso de humedad, ya que ésta dificulta el tiro.
Los utensilios del encendido:
Antes de nada, lo primero es saber lo que no debe utilizar al encender un cigarro puro:
Nunca lo encienda con una llama que alterare sus cualidades: por tanto, no use una vela ya que los vapores desprendidos por la cera caliente darán al cigarro un sabor desagradable; tampoco use un mechero de gasolina, por el mismo motivo. De todas formas, si insiste en usarlos, prenda con ellos una astilla de cedro (las encontrará en las cajas de puros) y encienda encienda el puro con ésta.
Las cerillas son habituales en el encendido de los puros; úselas de madera, extralargas y sin azufre. Si no las encuentra y usa las cortas normales, tenga a mano una caja entera. Asegúrese de que la llama haya quemado el azufre antes de encender y use dos a la vez, obtendrá una llama más gruesa.
Los encendedores especiales para cigarros puros permiten un encendido más regular; funcionan a base de un gas inodoro y generan llamas más anchas (algunos incluso disponen de doble llama) y un regulador de intensidad. Existen modelos de los más variados tipos, formas y materiales. Para elegir uno, los criterios son: potencia, adaptabilidad a la mano y la facilidad de manejo.
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Aunque fumar es un acto personalísimo y cada aficionado tiene su propia teoría y gustos sobre cualquier aspecto del cigarro puro, puede decirse que las reglas de oro de un buen corte son las siguientes:
a) ha de ser limpio, sin brusquedad, y lo suficientemente amplio para que el cigarro tenga el tiro adecuado.
b) no debe dañar la estructura del cigarro. Para ello, debe ser plano y cuidadoso con la perilla (hoja que envuelve la cabeza); si rebasa la línea que conecta la perilla con la capa, el extremo del puro se desenrollará y resultará infumable. Corte siempre entre esta línea y el extremo del puro.
c) el tamaño del corte es tan importante como las dimensiones del puro escogido, ya que afecta al sabor, al tiro y a la combustión del cigarro; con una abertura demasiado grande el humo inhalado resulta muy caliente, deja un sabor amargo en la boca y se consume rápidamente. Por otro lado, con una abertura demasiado pequeña, el puro no tira bien, la cantidad real de humo es mínima y el sabor se arruina por la concentración de alquitrán y nicotina. Por tanto, el corte ideal ha de ser un poco más pequeño que el diámetro del cigarro puro.
e) cada tipo de corte tiene sus peculiaridades y sus utensilios:
Guillotina: corte circular y muy preciso alrededor de la cabeza; los cortapuros de bolsillo, de una o dos hojas, alicates, los de sobremesa y las tijeras hacen un corte limpio en la boca del cigarro, por lo que son los más recomendables. (nosotros preferimos los de dos hojas, ya que facilitan el corte: los de una hoja, han de estar muy afilados y, aún así, tienden a desgarrar la perilla al final del corte).
Corte en V o en cuña: este corte debería facilitar el tiro, pues la abertura resultante es un ángulo en dos lados y, por tanto, mayor superficie; sin embargo, a veces el corte que realizan es excesivo por lo que el humo se calienta más de lo debido. Por otro lado, es el menos adecuado para los fumadores que acostumbran a morder el puro, ya que la abertura horizontal del corte se puede obstruir, impidiendo el tiro. El utensilio que se utiliza es el cortapuros de cuña.
Perforación: se realiza practicando un orificio con un punzón; no es recomendable y presenta varios inconvenientes: – si es demasiado profundo, puede formarse un túnel que haga que el alma del cigarro se caliente en exceso; – el tiro puede hacerse irregular, impidiendo que se mezclan los distintos sabores de las capas para proporcionar uno uniforme; – como la nicotina y el alquitrán tienden a acumularse en la estrecha abertura que canaliza el humo, estas sustancias pueden llegar a directamente a la lengua y cavidades nasales del fumador. El utensilio para este corte es el punzón.
d) no se corta igual un cigarro parejo que uno figurado:
Corte en puro recto:

Corte en puro figurado:
Existe una amplia gama de utensilios que le permitirán cortar sus puros con un movimiento rápido y seco, reduciendo al máximo el riesgo de cortar la capa. Merece la pena invertir en un buen cortapuros. Vamos a analizar cada uno de ellos:
* Si utiliza la guillotina de una hoja: – deberá sostener el cigarro con una mano, colocar el cortapuros sobre la cabeza de éste y presentar hasta que roce el el punto por donde ha de practicar el corte antes de efectuarlo; – ya preparado, realice el corte con fuerza y precisión, con rapidez y seguridad (como un cirujano); – limpie a menudo la zona de alojamiento de la hoja, evitando la acumulación de restos de tabaco: se desliza mal la hoja.


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Todos los aficionados hemos afrontado nuestras primeras compras de puros con un nerviosismo similar al de otras “primeras experiencias”; no se tiene claro qué preguntar, cómo coger los cigarros, qué marcas debemos pedir etc… No se preocupe, que no cunda el pánico: no hay posibilidad de cometer errores al elegir un puro, es cuestión de gustos y, además, los buenos vendedores de puros siempre están dispuestos a dedicar su tiempo para asesorar a los principiantes.
De todas formas, siempre le dará mayor seguridad seguir estos consejos:
* Elija un buen proveedor: será uno de los profesionales más importantes de su vida, le aconsejará, le informará de nuevas marcas y productos,podrá hacerle encargos especiales conservará en su cava su propio stock de puros etc… Para elegirlo hágase preguntas: ¿cómo almacena sus puros?, ¿es un buen conversador? ¿le dedica parte de su tiempo?
* Para empezar, le sugerimos probar un Habano; ¿qué marca y vitola probar?: su proveedor habitual le guiará, nosotros nos decantamos por dos vitolas: corona y petit cororna (ambas de cepo 42 y longitudes 142 y 129, respectivamente). Elija una de ellas y pruebe su sabor en diferentes marcas. * El siguiente paso es el sabor (suave o fuerte): si Vd. fuma más de un Habano diario, éstos deben tener un sabor similar o ir incrementándolo a lo largo del día. Nunca fume un cigarro suave después de uno de sabor más fuerte, ya que no podrá apreciarlo. * El sabor de un Habano se intensifica a medida que se fuma, con frecuencia su fortaleza no se percibe hasta que se encuentra por la mitad, por eso, debe seleccionar el largo de su cigarro según el tiempo que tenga para fumar. * Los cigarros puros de calibre grueso arden más lentamente y tienden a tener un sabor más suave que los finos.
* El color de las capas puede variar de unas caja de Habanos a otra, de maduro a claro; los que creen que los cigarros de capas oscuras poseen un sabor más fuerte no tienen razón: es la liga de las hojas que integran la tripa, la que dicta el sabor; si acaso, las capas oscuras son más dulces al paladar si se comparan con las claras. * La forma de los cigarros puros es, básicamente de dos tipos: los parejos (rectos) y los figurados (irregulares).
* Esté atento a los caracteres de la capa: un gusano elimina a cualquier candidato. * El color debería ser homogéneo, sin manchas, pero las solares serían válidas; * A pesar de que el puro no debe tener excesivos filamentos, los de las hojas son parte característica e indicadores de su origen: por ejemplo la capa Camerún produce una sensación rugosa al tacto y tiene más filamentos que la capa Connecticut, cuya textura es más lisa. * Una capa cuyo brillo es aceitoso, indica que ha sido bien curada y humedecida; bajo una humedad del 70%, el tabaco segrega el aceite y adquiere una textura sedosa. Un puro seco, quebradizo o con fisuras en la capa, es del todo inaceptable.
* La textura de un puro es también importante: debe sujetarlo con delicadeza (por el pie, para no dañar la perilla) y compruebe que no tiene ninguna parte dura o blanda (que evidenciaría la pobre elaboración de la tripa, lo que afectaría al tiro); * El peso puede revelar si el torcido es apretado o suelto y si el tiro resultará más o menos fácil.
* ¿Qué cantidad comprar?: la respuesta depende de su bolsillo, pero lo normal es que desee comprar más de un cigarro; en ese caso, la petaca (un paquete de cinco unidades) es una buena oportunidad para adquirir varios puros a mejor precio; Las cajas de 20 ó 25 unidades: examine la caja atentamente para asegurarse de que todos los puros con del mismo color, una muestra de la precisión del fabricante. En algunos casos, el nombre del puro indica el estuche en que éste está guardado: por ejemplo un 8-9-8 toma el nombre del método de distribución de los puros en tres filas (8 en la parte inferior, 9 en el centro y 8 en la superior); el término Amatista se refiere al recipiente de cristal con 50 unidades. También existen los tubos individuales, empaquetados en tubos herméticos de aluminio, cristal o madera. Nuestro consejo es que en su primera compra adquiera una selección de coronas o petit coronas de varias marcas, a fin de ir conociendo la variedad existente, pudiendo más tarde comprar ya una petaca o una caja de la que más le haya satisfecho.
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Las diferencias en los tonos de las capas dependen de la variedad de tabaco, de los distintos tratamientos a que se someten las hojas y del tiempo que han estado expuestas a los rayos solares (por tratarse de tabaco tapado o por la altura de cada hoja de la planta). El color será, además, el primer aspecto que debe tenerse en cuenta al catar un cigarro (otros serán el aroma, el sabor, etc…). Cuanto más neutro sea el sabor de la capa el aroma de la tripa alcanzará toda su plenitud sin interferencias.
Esencialmente, puede decirse que los siete colores más usuales de capa son los siguientes: Doble claro, Claro, Colorado claro o natural, Colorado, Colorado maduro, Maduro y Oscuro.
CAPA DOBLE CLARO

CAPA CLARO
COLORADO CLARO O NATURAL

Comparacion de los colores de las diferentes capas:

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